Visual thinking o cómo potenciar la participación y la innovación

“En 13 milisegundos nuestro ojo capta una imagen y nuestro cerebro la procesa. Será por eso que dicen que una imagen vale más que mil palabras”

Vivimos en un mundo sobreinformado, sobresaturado, sobreestimulado, donde personas y empresas se enfrentan cada día a los nuevos retos de un mundo cada vez más complejo.

Seguir en la cresta de la ola no es tarea fácil. Solo si nos prefieren, seguiremos allí. Solo si nos adaptamos, si innovamos y si nos transformamos, seguiremos allí. Solo si aprovechamos las oportunidades que nos dan las personas con su diversidad, su creatividad y su talento, seguiremos allí. Necesitamos todas las generaciones: las mayores, las nuevas, las de siempre y las que vengan.

No somos los únicos que estamos gritando “¡Eoo! ¡Estoy aquí, elígeme!” y no lo digo únicamente para nuestros clientes, me refiero también a todos los que cada día levantan la persiana con nosotros.

Os preguntaréis por qué el artículo lleva por título “visual thinking” y parece que me ponga a hablar de otro tema… Lo entiendo, muchos pensarán que visual thinking meramente son “aquellos dibujitos que podría hacer mi hijo”.

En parte, no os falta razón. Visual thinking no requiere saber dibujar mejor que un niño, así que buenas noticias: ¡Todos podemos dibujar! Aunque lo cierto es que visual thinking no va exclusivamente de dibujar, sino de comunicar y compartir una idea o un reto de forma clara, concisa y ágil, ya sea individualmente o en grupo.

Visual thinking consiste en una herramienta comunicativa que permite analizar, definir y exponer un reto frente a cualquier público, por más específico o complicado que parezca. Se utiliza el dibujo porque es un lenguaje global que cruza barreras idiomáticas, y se mezcla con la creatividad y el diseño porque “lo feo no vende”.

A través de iconografías (dibujadas, por supuesto) se crea una historia para sintetizar y comunicar una idea, un resultado, una experiencia y/o un proceso. El objetivo de visual thinking es “hacerlo fácil”. Siempre habrá tiempo para el detalle, pero si queremos que nos entiendan, que nos compren la idea, que nos prefieran y, además, que lo hagan rápido, tendremos que comunicarnos de manera cristalina y ágil.

¡Por supuesto, no vale cualquier imagen! Visual thinking utiliza su propio idioma, que requiere conocer las “palabras” (dibujos), la técnica (distribución de los elementos) y, sobre todo, sintetizar una gran cantidad de información específica y a menudo compleja sin perder de vista el mensaje ni el hilo conductor.

Visual thinking se utiliza ampliamente en entornos dinámicos como por ejemplo departamentos de user experience, sectores con metodologías ágiles y ámbitos de innovación o transformación. No es un secreto que en los negocios muchos utilizan “papel y boli” para comunicar una idea, trazar una estrategia o exponer un problema. ¿No dicen que las mejores ideas se han dibujado en servilletas de papel?

Como os decía, pensamos que la innovación y la transformación están en las personas. No nos dejemos por el camino ningún recurso que pueda facilitar esta comunicación. No excluyamos a nadie de la ecuación por utilizar lenguajes específicos o complejos. Fomentemos la colaboración y la participación en un proyecto común con todos los recursos disponibles. No olvidemos ningún recurso que nos permita captar la atención. ¡Solo así seguiremos en la cresta de la ola!

 

Susana Magrans
susana.magrans@nae.es

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